En busca de un final |
![]() |
|
Esto no es una historia como otra cualquiera sino que es la vida misma. Partimos de cero y... realmente, ¿existe un final?
TemasArchivosEnlaces |
29/04/2004CAPITULO 23: En el bosque
CAPITULO 22: En el bosqueAlgo le estaba pasando. De repente, me entran unas ganas inmensas de correr pero no puedo. Estoy inmovilizada, mis piernas se han paralizado y no me dejan moverme. Los nervios aumentan con el segundo grito de mi acompañante. Nunca me había encontrado en esa situación. Realmente tengo mucho miedo y no se me ocurre nada excepto gritar y llorar....
CAPITULO 21: En el bosqueLa niebla cada vez es más espesa y la visibilidad cada vez peor... Tengo miedo y las piernas me tiemblan más que un cascabel... De repente se oyen unos ruidos, como aullidos detrás de los arbustos, echamos a correr siguiendo el sendero. Cuando nos queremos dar cuenta, el silencio nos invade otra vez. - Tengo un problema - Me susurra al oido... - ¿Qué te ocurre? - Tengo ganas de ir al baño - Me contesta avergonzada... - Bueno ponte detrás de ese arbol que yo no miro- le aseguro - Es que me da un poco de miedo... - Venga tranquilo, no seas miedoso que yo te voy a estar vigilando...- le contesto con más miedo que él - Si grito es que me ha ocurrido algo Se aleja y se esconde en un arbol para que yo no le vea, pero unos segundos más tarde... - Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh- Era la voz del chico Capítulo 20: En el bosqueAlgo pasa. El autobús se detiene en medio de la niebla. Miro a mi acompañante y veo que él está durmiendo plácidamente y que no se ha dado cuenta de nada. Le despierto. - Algo ocurre. Nos hemos detenido, deberíamos pensar en escaparnos ¿no?, tengo miedo. - No te preocupes, tranquilízate. Realmente él me estaba tranquilizando pero se le notaba más nervioso que a mí. El conductor nos comunica que se ha pinchado una rueda. Nos miramos el uno al otro y respiramos profundamente. Entonces yo le digo que lo mejor que podríamos hacer para que no nos encuentren es seguir nuestro camino por el bosque. - ¡ Estás loca! si está todo lleno de niebla y no se ve nada. Además no te das cuenta de que no llevamos ni brújula, ni linterna y ni una triste manta para resguadarnos del frío? - Creo que es lo mejor que podríamos hacer. No quiero que nos detengan. Yo me he ido de casa porque quiero libertad y pensar y no me apetece que me detengan y que me encierren en una celda. Ya he estado suficiente tiempo encerrada en mi casa!. - Vale, tranquila que yo sólo te he dicho que no me parecía buena ídea. Además no sé en dónde estamos. - Deberíamos arriesgarnos. Él se queda pensativo y me dice que de acuerdo. Nos levantamos de nuestro asiento y bajamos del autobús poniéndole de excusa al chófer que nos vamos a fumar un cigarro. Bajamos y nos dirigimos, en medio de la oscuridad, hacia el bosque. Caminamos despacio, y con cuidado... CAPÍTULO 19: La conciencia no está tranquilaLucía está metida en un profundo sueño, pero unos ssuspiros y unos movimientos incesantes en el cuerpo hace que sea evidente su nerviosismo. Quiere despertar pero el sueño no desaparece de ahí, no puede abrir los ojos debe resolver el sueño antes de despertar. Imagina que continúan el viaje por esa carretera y en la noche algo hace detener el autobús, no se sabe qué es pero todos deben desalojar. Ella y su amigo no saben si permanecer pasivos o esconderse por el bosque, era una ellección difícil pero si se quedaban allí se arriesgaban a ser arrestados de nuevo así que deciden caminar por el oscuro bosque ¿pero dónde les llevará todo esto? De repente Lucía da un brinco en el asiento y despierta. Está extraña todo habñia parecido tan real... Era de noche cuando de repente el autobús para en la profunda niebla, ahora no es un sueño ¿ qué estará pasando? 28/04/2004Capítulo 18: Segunda oportunidadEl conductor se ha topadao con varios coches de policía que cortan la carretera. Lucía y él se miran angustiados. - "Ya está"- le susurra Lucía al oído- aquí ha acabado nuestra huída. Este control lo han organizado para detenernos a nosotros. Ya no tenemos escapatoria. Un policía sube por la puerta delantera e informa de que un camión cargado con materiales tóxicos ha volcado y continuar el viaje por esa carretera resultaría muy peligroso. Por eso, aconseja al conductor que retroceda un par de kilométros y que coja un maltrecho desvío. La carretera es muy vieja pero en esta ocasión es más segura que la carretera sinestriada. Lucía no se lo puede creer. ¡Por segunda vez se ha librado de ir a la cárcel! Se recuesta de nuevo en los hombros del chico y sonrie. No sabe porqué pero está segura de que las cosas les van a ir bien a partir de este momento. El traqueteo del autobús al atravesar la vieja carretera consigue que Lucía por fin se duerma. Aunque no podrá afirmar que sus sueños son tranquilos Capítulo 17: A donde nos lleve el viento...No me contesta. En eso veo que no hay tiempo para pensar, hay que actuar. Hay un par de autobuses con gente dentro calentando motores, es decir por salir. - ¿El amarillo o el verde? - El amarillo, le dije. Qué forma más rara de elegir el destino de una huida. Pero luego me di cuenta que no importaba tanto a donde ir, como sí de donde irse, y rápidamente... Subimos al autobús y mientras yo buscaba un sitio donde acomodarme él se quedó hablando con el conductor de autobús. Creo que no le pagó, no sé lo que habrá inventado. Se sentó a mi lado, y mientras yo miraba por la ventana cuando el autobús retrocedía lentamente para salir del andén, él estiró su brazo y echó su cuerpo hacia mi lado para correr las cortinas. Sentí que se acercaba demasiado, pero no me molestaba que se acercase... al contrario. - Es mejor que estemos lo menos visible posible, me dijo. - Mmmhh, dije asintiendo con la cabeza. No podía hablarle, ¿qué me está pasando? esta adrenalina de la huida se me está subiendo demasiado a la cabeza. No me puedo estar enamorando de un delincuente. Ponen una película de ninjas, siempre ponen lo mismo en los autobuses y la verdad no me apetece ver nada. Tengo mucho sueño y no encuentro posición para poder dormir. El chico del tren mira la peli, y de vez en cuando hace suspiros largos y profundos. - ¿Te importa que me apoye en tu hombro? le dije con un poco de vergüenza - Para nada, me dijo. A mitad de la película, el autobús frena de manera brusca y me despierto sobresaltada... 26/04/2004Capítulo 16: La estación de autobuses...notamos a nuestro alrededor un movimiento de gente que no es normal. Algo está pasando, la gente se pone nerviosa. De pronto, varios coches de policía empiezan a cortar las calles. Hay mucho control policial, la cosa se pone complicada. En cada esquina hay un coche de policía. Obviamente, nos están buscando a nosotros. En ese momento, siento miedo. No sé como ha sido, pero de ir felizmente en un tren, me he visto envuelta en esta situación. Pero no me voy a echar atrás, y voy a seguir adelante, con todas las consecuencias. El chico y yo, echamos a correr otra vez por las calles de la ciudad. Vamos buscando alguna salida, la que sea: una oficina de alquiler de coches, una estación de autobuses... ¡cualquier cosa! De repente, el chico me coge la mano y me tira fuertemente de ella. Entramos en una tienda de ropa. Me hace comprar unas camisetas, unas gorras y unas gafas de sol. - Venga, con esto tardarán más en reconocernos.- dice él algo nervioso Todo es muy rápido. Nos cambiamos y salimos. Seguimos corriendo. Por las calles por las que vamos ahora no hay policía. Al fondo de la calle, puedo divisar una estación de autobuses. Es pequeña, vieja y algo sucia. - Perfecto -pienso- una vía de escape. De manera más calmada vamos andando hacia la estación. Entramos cogidos de la mano. Hay muy poca gente, todo está en calma. Miramos a nuestro alrededor, parece que el revuelo de la policía aún no ha llegado a la estación. Debemos ser rapidos y pensar algo. - ¿Qué hacemos ahora? le pregunto 25/04/2004CAPÍTULO 15: La huída... si no me estoy enamorando de él?. Esa duda asalta mi pensamiento durante unos segundos. De repente él me devuelve a la realidad y me dice... - Deberíamos ir a coger el tren para huir. Ten encuenta que ahora los dos estamos metidos en esto y que ya no hay vuelta atrás. Tú has decidido venirte conmigo, pero no se el porqué. Que sepas que ahora eres complice de asesinato. Yo me quedo mirándole con cara de circunstancia. ¡Dios mío! ¿pero qué es lo que he hecho? debería haber pensado antes en las consecuencias que esto tendría, que hubiera sido más fácil quedarme allí y que como él me había dicho hubiera contado la verdad y para mañana habría estado libre. Pero... ¿por qué no le pensé antes? Echamos a correr en dirección a la estación. Y entonces recapacito y le digo al chico desconocido: - No crees que el tren estará vigilado, y que seguramente ya se habrán dado cuenta de que nos hemos escapado y nos estarán buscando? Creo que lo mejor será que robemos un coche o que nos vayamos en autobús? - Tienes rázón, me estás sorprendiendo porque ¡has vuelto a pensar! pero creo que lo que mejor podríamos hacer es alquilar un coche para no meternos en más líos. ¿Llevas dinero? -Sí. Empezamos a buscar alguna empresa de alquiler de coches pero, de repente... 23/04/2004CAPÍTULO 15: La huidaEn la escapada, a veces corremos por los pasillos y otras veces vamos despacio, mirando bien todos los rincones, observando si alguien puede volver a capturarnos. De pronto, sin casi darnos cuenta, nos plantamos en el pasillo final, el pasillo que comunica con la puerta de salida. Nos miramos fijamente, sabiendo perfectamente qué piensa el otro, y sin decirnos nada, echamos a correr tan rápido como podemos. Es nuestra única oportunidad de escapar y no la vamos a desaprovechar. El pasillo no es muy largo, pero es la carrera más larga que he corrido nunca. La puerta parece no llegar nunca. En ese preciso momento, a escasos 3 metros de la puerta, se me pasa por la cabeza la típica imagen de las películas. Aquella en la que un policía por sorpresa tapa la puerta, impidiendo la huida al que huye desesperadamente. Pero, sin apenas darme cuenta, estoy en la calle, corriendo ahora de la mano del chico, sin echar la vista atrás. No lo puedo creer, soy libre. Ningún policía ha tapado la salida, nadie nos ha visto. No me creo que todo haya sido tan fácil, pero así es. Llegamos corriendo a un callejón sin salida, muy lejos de la comisaría. Estamos agotados, sin aliento. No dejamos de respirar por la boca, con el corazón casi en el suelo. Él y yo nos miramos a los ojos y nos abrazamos fuertemente. Es un abrazo intenso, como de alegría, de cansancio, de emoción... Aunque tengo que reconocer que en sus abrazos siento algo extraño. Una sensación de seguridad, de confianza y rápidamente me pregunto a mi misma... |