En busca de un final |
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Esto no es una historia como otra cualquiera sino que es la vida misma. Partimos de cero y... realmente, ¿existe un final?
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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2004. 11/03/2004CAPITULO 1: EL VIAJE - ¡Lucia, Lucia no lo hagas, es una locura! Lucia, hija, me escuchas!¡Por favor, vuelve a casa!- grita tu madre a través del teléfono público de la estación.- No mamá, no pienso dar marcha atrás. Durante estos últimos días te he dicho muchas veces que me marchaba, pero claro! No me has creído! No me veías capaz de hacerlo. Pues aquí me tienes en la estación de tren. - No es eso hija! Claro que sé que eres capaz. A mí no me tienes que demostrar nada. - ¡Basta ya! Mi tren ya ha llegado. Esta vez sí que me marcho. Adiós mamá. - No Lucía, no te vayas.... ¿Lucía? ¿Hija? Pero tú ya has colgado el teléfono y tras un profundo respiro te diriges hacia tu tren. Después de atravesar varios vagones, encuentras el asiento 135 y sonríes: tus tres números favoritos reunidos en un solo viejo asiento de cuero. ¿Quién sabe, quizá sea una afortunada premonición...? Un grave pitido te saca de tus ensoñaciones e inmediatamente sientes el traqueteo del tren. Colocas tu arañada maleta azul sobre tu cabeza y por fin, te sientas. No entiendes como puedes estar tan cansada, tan solo hace un par de horas que saliste de casa. Pero pronto te das cuenta que no es cansancio lo que agarrota tus músculos. Es una combinación de nervios, miedo e inseguridad la que bloquea tus manos y no permite que las relajes hasta el punto de sobresaltarte con tu propia imagen reflejada en la ventanilla. Es entonces cuando una sonrisa nerviosa afloja lentamente tus labios.¡Lo he hecho! Susurras despacio...................... 17/03/2004Capítulo 2: En el tren ¡Lo he hecho! te repites una y otra vez. Pero, de pronto, empiezas a pensar en el valor que has tenido dejando todo de lado, tu familia, tu trabajo, tus amigos... y tantas otras cosas que seguramente añorarás. Y, realmente, no sabes explicar el porqué te marchas, porque ni tú estas segura de que lo estás haciendo. Te vas sin saber el que te vas a encontrar en una ciudad en la que ni entiendes el idioma, ni sabes a dónde ir. Empiezas una nueva vida pero, ¿en busca de qué?, ¿en busca de un sueño que ni sabes si sigue vivo?. Estás agotada, no puedes pensar más, lo has hecho y punto, y no sabes qué será de tu viaje. Te quedas dormida apoyada sobre el cristal, llena de inquietudes y de esperanzas. Él está a tu lado, te abraza, y tú sonríes, fue vuestro primer beso... CAPITULO 3: EL BESO Mi primer beso, ¿qué significa eso para mí?pues en realidad no lo sé, nunca había sentido antes esa sensación. Un cosquilleo recorre mi estómago, una luz brilla en mis ojos, ¿pero qué me ocurre? necesito que alguien me lo explique, no logro entender nada, pero creo que es lo más maravilloso que me ha pasado nunca. El miedo de marcharme de casa, la angustia que sentía dentro se ha esfumado en cuestión de segundos, nada me importa ahora excepto esa persona que me rodea con sus brazos, que me coge de la mano y me susurra al oído esas cosas bonitas que nunca había oído de nadie. Es algo... ese algo que me hace sentir. No hablamos, sólo nos miramos y me dejo llevar, "las miradas dicen más que mil palabras", eso era algo que me repetía mi madre sin cesar, y ahora lo entiendo.Pero en mi cabeza sigue esa inquietud por saber quién es...¿quién es esa persona silenciosa y cariñosa que me ha hecho sentir ese placer inexplicable?.... 21/03/2004CAPÍTULO 5: ESE CHICO EXTRAÑO
23/03/2004CAPÍTULO 5: ¿QUÉ HACER?Es un momento de duda, no sé qué hacer, algo me dice que me baje de ese vagón pero otra cosa me dice lo contrario. Creo que llega el momenmto de decidir entre la cabeza o el corazón, es la primera vez que me pasa. Es algo extraño, pero ese susurro en mi oído me hace pensar, dudo, dejo divagar mi mirada por el tren, pero nada ni nadie podía ayudarme a decidir. El chico me mira, me observa, su mirada me penetra pero estoy pausada, inmóvil, no hablo, no me muevo y apenas respiro. Un no se qué me recorre el cuerpo, mi cabeza me dice que baje del tren que esa persona que está a mi lado esconde una cara oscura, algo me oculta pero ¿qué será?´ No podía bajar de allí sin averiguarlo así que decido continuar. Durante un rato... CAPÍTULO 6: ÉL ME HABLA…no dejo de darle vueltas al mismo asunto. ¿Qué es lo que ha pasado para que no bajase en aquella estación? Sin duda, él es la razón para que no lo haya hecho. Ya más centrada, le miro. Él me mira fijamente con sus ojos oscuros. Sabe que quiero saber toda su verdad, pero no dice ni una palabra. Espera a que mi curiosidad le pregunte quién es en realidad, de quien huye. Sin embargo, aguanto la mirada como nunca antes lo había hecho. No sé el tiempo que pasa durante ese cruce de miradas, pero se me hace eterno. Al final, él baja su mirada y empieza a hablar: - Eres valiente, podrías haber bajado en esa estación, pero aquí estás. - Me gustan los riesgos, sino no estaría aquí – respondo con seguridad. - No sabes quién soy en realidad… - Por eso no me he bajado antes, lo quiero saber todo. Se vuelve a hacer un silencio precioso. Más tarde, él continúa hablando; - No soy nadie, he sido tan poco en la vida que no tengo identidad – dice mirando al suelo, con voz tenue - ¿Pero tendrás a donde ir? – pregunto de manera interesada - Ni eso. Tan solo me he sentado en este asiento, el de mi número de la suerte, sin rumbo alguno, esperando que alguien amable me preste un poco de dinero para pagarle el billete al revisor. - Si es por eso, yo te dejo lo que necesites - respondo al instante. Él me mira intensamente. Yo saco de mi mochila el monedero para prestarle algo de dinero. Pero de pronto, sin avisar, él me pone su mano en la mejilla... 24/03/2004CAPÍTULO 6: ÉL ME HABLA (cont.)...yo le miro asustada y me aparto. Empiezo a mirar mi cartera nerviosa y le doy un billete de cinco euros. Tiemblo, y noto que me pongo roja. Estoy muy nerviosa. Él nota mi inquietud. - Por cierto, ¿Cómo te llamas?- pregunta. - Lucía, ¿y tú? Él no contesta, yo le miro esperando su respuesta, pero nada. Su silencio me pone nerviosa. Él se apoyó contra la ventanilla y cerró los ojos. Yo le miré y noté un escalofrío que recorría mi cuerpo... 26/03/2004CAPÍTULO 6: ÉL ME HABLA (CONT.)...porque sabía que ese chico tenía algo que contar, y que yo deseaba conocer. Mientras tiene los ojos cerrados, me dedico a examinarle. Lleva unas zapatillas blancas, algo sucias. Un desgastado vaquero azul y una camiseta blanca, un poco rozada. Mi madre me diría que tuviese cuidado con este chico, pero mi corazón insiste en que a pesar de su aspecto, tiene algo escondido en su interior que hace que siga a su lado. De pronto, abre los ojos y me mira. Rápidamente aparto mi mirada de él y disimulo contemplando el paisaje. - ¿Qué hacías? -pregunta un poco enfadado. - ehh.. nada...mirar las montañas. - disimulo como puedo, pero él no me cree. - Me estabas mirando, te he visto. En ese momento, entra en el vagón el revisor. Se dirije hacia nosotros. El chico y yo nos miramos intensamente. Puedo oir su respiración acelerada. Mi corazón también late muy rápido. - Por favor, sus billetes - entona el revisor con voz grave... 28/03/2004CAPÍTULO 7: Un disparoYo decido sacar el billete de mi cartera y se lo entrego. - Por favor, su billete- dice el revisor a mi acompañante. - No he cogido billete porque no llevo un rumbo fijo. - Pues entonces piense en que parada va a bajar y me lo tendrá que pagar a mi. - Pero es que no sé en dónde voy a bajarme. - Por favor, acompáñeme. Y veo que como el chico, del cual no se todavía su nombre ni lo que esconde, se marcha con el revisor a solucionar el problema. De repente, se oye un fuerte grito. Me levanto asustada y miro a mi alrededor, la gente comienza a inquietarse. Seguidamente se oye un disparo cerca de donde yo me encuentro. ¿Qué habrá sido eso? Todo el vagón se agita. Yo miro por la ventana pero, todo parece en calma... 29/03/2004CAPÍTULO 7: UN DISPARO (CONT)...por lo que el disparo tiene que haber sido dentro del tren. La gente se levanta, se pone nerviosa. Yo también me preocupo, porque el sonido ha sido muy cercano. Podría asegurar que viene de un vagón próximo, o en el peor de los casos, de mi mismo vagón. Algunos hombres salen a otros vagones a preguntar. Hay una confusión general, todos lo hemos oído, pero nadie sabemos qué es lo que ha pasado. En ese momento, me acuerdo de mi acompañante. Me asomo al pasillo, pero no logro verle. Solo puedo ver a gente de aquí para allá, preguntando por lo mismo. Quiero saber si está bien, así que me levanto de mi asiento, cojo el bolso y camino por donde le guió el revisor. Llego a un pequeño hall, donde se unen los vagones. Hay una puerta marrón, es la del lavabo. De pronto, escucho un fuerte golpe, que sin duda proviene de detrás de la puerta. Me quedo esperando unos segundos. La puerta se abre. Mis ojos no pueden asimilar lo que están viendo. Era él, con su camisa manchada de sangre… CAPÍTULO 8: EL DESMAYO Yo miro perpleja, sin saber qué decir ni qué hacer. Mi voz no puede salir de mi interior, algo me pasa. NO puedo acercarme, la tensión y el nerviosismo me recorren el cuerpo, quieta, parada, con la mirada centrada en su herida. Él me mira, pero no puede hablar su debilidad no le dejaba, sólo oigo un susurro que dice ayuda...En ese momento consigo reaccionar y hecho a correr por el pasillo del tren. Pero no hay nadie, la gente está en sus vagones asustados. Yo sigo mirando hasta que de pronto aparece uno de los revisores del tren. Yo no puedo explicarme, hablo rápido y medio tartaja, así que le cojo del brazo y lo llevo conmigo. LLegamos donde está mi compañero, se encuentra medio desangrado y sin poder acercarme ni unos centímetros caigo desmayada.Unas horas más tarde despierto en... 31/03/2004CAPÍTULO 9: LA INTRIGA...mi asiento de siempre. Abro los ojos poco a poco, la luz del sol me da de lleno en la cara y me cuesta mirar a mi alrededor. Finalmente logro abrir del todo mis ojos. Lo primero que hago es mirar a mi lado, busco al chico. Pero para mi sorpresa, él no está. Giro mi cuello y lo busco con la mirada por todo el vagón, pero no logro localizarlo. De pronto, a través del cristal de la puerta que separa mi vagón del hall donde ha ocurrido lo del disparo,lo veo pasar. Camina muy rápido, y su rostro desaparece del cristal en apenas décimas de segundos. He visto su cara un instante, pero lo sufuciente para que me preocupe por él. Nadie me ha dicho nada acerca de lo que ha pasado, así que me levanto y salgo al hall. Pero no está, no lo encuentro. No hay nadie, tan solo la puerta del lavabo donde le encontré manchado de sangre. Me detengo ante ella, la miro. Mi mano se apoya sobre el pomo de la puerta y la empuja. Está abierta. La abro rápidamente y le veo, es él, está ahí. Está de espaldas, pero nota mi presencia y mientras se da la vuelta, esconde algo en el bolsillo de su vaquero. Está nervioso, tan solo puede balbucear algunas palabras inacabadas. No le doy importancia, pero me quedo pensativa acerca de lo que puede esconder en su bolsillo. A unos centímetros de él, puedo distinguir en ese bolsillo como un tubo pequeño con un extremo rectangular más grande. No se, algo como una... |